lunes, 17 de diciembre de 2012

Educación, balas y violencia. Oscuros reflejos en el norte.


Una nueva tragedia enluta a los habitantes de Estados Unidos. Otra vez una escuela se convierte en el escenario de una masacre. Empiezan las interpretaciones sobre la personalidad del autor (Adam Lanza), sobre la legislación que permite comprar armas con una facilidad asombrosa -según datos existen 88 armas de fuego por cada 100 personas en Estados Unidos.

Se hace una pausa tras el shock, luego se mira hacia el pasado y rehace la macabra lista de matanzas perpetradas por estadounidenses hacia estadounidenses (12 tiroteos solo en este año) Se realizan vigilias, ceremonias a las víctimas y promesas de cambio.  Aparecen los nombres de las víctimas (20 niños, la mayoría pequeños de 6 años) y maestras que hicieron escapar a sus alumnos, los ocultaron o intentaron enfrentarse al asesino y perdieron la vida haciendo el sacrificio máximo.
Las vigilias y homenajes a las inocentes víctimas de esta masacre. Fuente Reuters
Hay muchas aristas en este problema. Por un lado tenemos el Bullying, que es recurrente en la sociedad estadounidense. Según refieren expertos entrevistados por el diario El Comercio, los jóvenes son individualistas y están muy pendientes de su éxito social (como muchos jóvenes), pero en este país la dosis de aislamiento y maltrato social son muy altas y crueles- dejando heridas que no se borran con facilidad. Las campañas contra el Bullying (tocados en este blog en junio del 2012 y en agosto del 2011) en Estados Unidos son numerosas. Apelan a testimonios de artistas que cuenta como sufrieron este drama de pequeños, a situaciones cotidianas que se transforma en Bullying, a mostrar el lado de la víctima, a brindarles apoyo diciéndoles qué hacer. Sin embargo, los casos continúan, la violencia va hacia las redes sociales y se llega a casos de adolescentes que no soportan más y se quitan la vida.

Cadenas como MTV buscan apoyar iniciativas que frenen el Bullying. No obstante, las cadenas de series americanas siguen perpetuando patrones donde lo importante es el éxito social.

El primer ingrediente son adolescentes frustrados con su vida, porque no es como ellos quisiera ni cómo se les dice que debería ser según los cánones en los medios. El segundo componente es la facilidad para conseguir armas. Más aún cuando se nos ofrecen más “héroes” que toman la justicia por su mano y no a través de las leyes; o que disparan primero y preguntan después.

Muchos “accidentes con arma de fuego” suceden en casa, en un estado de ira irracional. El saldo el mismo: No quise hacerlo, estaba ofuscado, no era mi intención…dejando atrás muertos y personas en la cárcel.

A ello habría que sumar la sociedad que fomenta el uso de armas, que vive en estado de temer al otro, que “necesita” sentirse segura y tiene leyes que “amparan” a todo ciudadano a portar y comprar un arma para “protegerse”. La venta de armas es un gran negocio con lobbies dentro de las esferas más altas del poder en Estados Unidos. Así que el camino para el cambio no es nada fácil, menos cuando se les ha enseñado a las personas que la respuesta ante la violencia es mayor violencia.

La cultura de las armas empieza con las leyes que la permiten; amparándose en lobbies poderosos, creando necesidades y otorgando “falsa seguridad” para justificar sus lucrativos ingresos.

Bien refiere Jorge Bruce en su artículo, que llorar no detendrá a otra persona de cometer nuevamente un crimen por los motivos que sea. Hay lobbies muy fuertes, pero si en verdad se quiere disminuir las cifras lo único que queda es aplicar medidas de desarme.

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